viernes, 26 de junio de 2015

Santo Rosario a la Virgen María de San Nicolas - Misterios de Luminosos





 

SANTO ROSARIO Rezado por el Padre Jorge Bergoglio



Dios conceda la conversión y la paz a todos los habitantes de Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Mexico, Panama, Peru, Venezuela y toda la América Latina, Espíritu Santo ilumina a todos los lideres y dirigentes religiosos, políticos y sociales para que Reine la Paz de Cristo Jesús y se implante la justicia en América Latina y el Mundo Entero amén. 
La consagrarnos a María Santísima: Significa entregarnos como niños a María, nuestra Madre del Cielo, para que nos lleve más rápida y perfectamente a Jesús. Esta entrega la realizamos preparando ante todo nuestro corazón para dar este paso tan lindo y la concretamos rezando una oración de consagración, en la que renovamos, por medio de María Santísima, la promesa hecha a Dios en el Bautismo de renunciar al pecado y esforzarnos por alcanzar el Cielo. 

¿Por qué a María? Porque el camino de María es el camino de los humildes. El de todos aquellos que sabemos lo difícil que es vivir como verdaderos hijos de Dios, en coherencia con lo que nos enseña nuestra Santa Madre la Iglesia, cumpliendo los Mandamientos del Señor y fortaleciendo la institución de la familia, hoy objeto de tanto ataques. 

Jesús, al entregar su vida por nosotros en la Cruz, nos dio a María como madre, en una misericordiosa manifestación de su amor. ("Ahí tienes a tu madre", Jn. XIX, 25 al 27) e indicándonos el camino a seguir para llegar a El. 

Nos dice San Luis María Grignion de Montfort en el "El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen" que
"María es el medio más corto, más fácil, más seguro y más perfecto" para llegar a Jesucristo. 

http://www.hdelcorazondemaria.org/




 


jueves, 12 de marzo de 2015

Preguntale a la Iglesia.Capitulo IV: La Autoridad de Fe

Capitulo IV: La Autoridad de Fe

42. ¿La Santa Biblia es de interpretación Personal?
La Palabra de Dios no es de interpretación individual. Solo los apóstoles de Cristo y sus continuos sucesores, que han guardado el depósito de la tradición oral, sin interrupción (de generación en generación), están autorizados a interpretar la sagrada Biblia a la luz del Espíritu Santo y de acuerdo a los signos de los tiempos. Por eso San Pedro, nuestro primer Papa nos dice: "Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia;  porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana,  sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han  hablado de parte de Dios". (II Pedro 1,20-21).
La errada idea de la libre interpretación personal de la Biblia, tan promocionada por Martín Lutero, y tan difundida por el protestantismo, es la causa principal de las divisiones entre las comunidades surgidas en la reforma protestante (cf I Timoteo 1,6); pues cada vez que se les ocurre a alguien una nueva (o torcida) interpretación de algún pasaje bíblico;  aparece una nueva secta, esa es la principal causa que no exista la unidad (tan requerida por Cristo en Juan 17,11-23), por esas interpretaciones particulares es que surgen, cada día,  nuevas sectas o  novedosas denominaciones (contradictorias entre sí) y nuevas fracturas entre los protestantes. Lamentablemente seguirán dividiéndose, mientras  no exista en ellas,  la analogía de la fe, tan requerida en Rom 12,4-16.  Por “analogía de la fe” entendemos la cohesión de las verdades de la fe entre sí y en el proyecto total de la Revelación. Es decir, las verdades reveladas, se complementan y tienen que tener coherencia con el plan de Dios (I Timoteo 1,3-5; Eclesiastés 3,11-16).

Respaldados en las Cartas de San Pedro, para los Católicos, “...La interpretación de la Escritura, queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la Palabra de Dios” (CIC # 119).

43.  ¿La Biblia es la única autoridad de fe?
Sabiendo que Jesús de Nazaret, fundo su única y suficiente Iglesia, sobre sus doce Apóstoles y les dejó a ellos todo Poder y Autoridad (Lucas 9,1; Mateo 10,40), nos damos cuenta que la Biblia  no   es la única autoridad de fe, porque el Magisterio de la Iglesia (Mateo 28,20; II Pedro 1,20-21),  junto a la Biblia (Mateo 7,26-27; II Timoteo3,16- 4,4; Santiago 1,21-27.) y la Tradición Oral (cf Tes 2,15; Cor 11,2) son las principales autoridades que Jesús instituyó.
            Primeramente Jesucristo invistió de poder y autoridad a Pedro y a los apóstoles (Marcos 3,16; Lucas 10,18-20), y a sus sucesores los obispos y presbíteros (cf Hechos 15,22) , la Iglesia existió antes que el Nuevo Testamento se escribiera, de hecho,  los miembros de la Iglesia son quienes cumple la misión de escribir, reunir y canonizar las Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento. Todos los creyentes debemos obediencia primeramente a Dios, para alcanzar las bienaventuranzas “Y si vosotros obedecéis puntualmente a los mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Yahveh vuestro Dios y  sirviéndole  con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,      yo daré a vuestro país la lluvia a su tiempo…”  (Deuteronomio 11:13).
Junto a la Biblia (tradición escrita) es importante la tradición oral, como lo dice la Palabra, son los fundamentos de la fe cristiana: "Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta" (II Tes 2,15) . San Juan nos relata que: "Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis   vida en su nombre"  (Juan 20,30-31). Y luego añade: "Aunque tengo mucho que escribirles, prefiero no hacerlo con   papel y tinta, sino que espero ir a verles y  hablarles  de viva  voz, para que nuestro gozo sea completo" (II Juan 0,12).
            Como hemos analizado, es mucho lo que Cristo y sus discípulos indicaron solo a viva voz (cf Juan 21,25), y San Pablo en II Tes 2,15 y en II Tim 1,13-14   se nos manda a guardar, creer y practicar esas orientaciones a viva voz  (a eso llamamos la tradición  cristiana), que la Iglesia ha mantenido, de generación en generación, y está recopilada  en escritos de los primeros discípulos de los apóstoles, y en la liturgia.
En algunas traducciones de la Biblia, que usan los protestantes, no siempre traducen el vocablo griego "paradosis" como correctamente corresponde "Tradición" sino que en los pasajes que  se condena alguna tradición por ser contraria a la fe, si la traducen bien (Tradición), pero cuando en un pasaje bíblico se habla de las buenas tradiciones cristianas que debemos guardar, traducen el mismos vocablo " Paradosis" como "instrucción" o "doctrina", lo cual cambia y tuerce el sentido de la Escritura,  siendo que en griego (el lenguaje de N.T) instrucción se escribe "paideia" y doctrina se escribe: didace, didescalia, o eterodidaskaleo, ninguna de ellas sinónimo de (tradición).  Los mismos Sectarios en sus primeras versiones de la reina-Valera traducían: "Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mi y conservais las Tradiciones (Paradosis) tal como os la he transmitido" (1 Corintios 11,2).  Otras citas, para profundizar el tema de la tradición, son: I Cor 11,23; II Tes 3,6; Fil 4,9; I Tim 6,20; II Tim 2,2; II Juan 0,12 y III Juan 0,14.
 La Iglesia Católica, es custodia del deposito de la fe (oral y escrita) y ambas tradiciones son muy importantes para poder entender la voluntad de Dios. Por ejemplo la Iglesia ha entendido el Antiguo Testamento según las interpretaciones que Jesús dejo a sus discípulos, gracias a la tradición oral, ya que el evangelio no cuenta que fue lo que dijo textualmente, pero respalda la enseñanza de la Iglesia aludiendo que fue directamente Cristo quién nos lo develó: "Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras" (Lucas 24,27). Y los discípulos desde un principio valoraron tanto las Escrituras,  como el testimonio de lo que vieron y oyeron: "Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído" (Hechos 4,19-20). 
            Los Apóstoles nos enseñan que junto a la Escritura van la doctrina y  la pedagogía pues la Iglesia es Maestra de la Palabra: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para convencer, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena. Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír   novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas" (II Tim 3,16- 4,4). En esto consiste el  Magisterio de la Iglesia, en que Dios nos encargo la misión de enseñar: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mateo 28,19-20). Por esto San Pablo alaba a quienes guardan las tradiciones que son conforme a la enseñanza de los apóstoles (cf I Cor 11,2) es decir a los que estamos en comunión con el magisterio de la Iglesia.
La Biblia nos manda a obedecer a Dios sobre todas las cosas (Deut 11:13), obedecer a sus profetas y a sus sucesores: “Lo mismo que obedecimos en todo a Moisés, te obedeceremos a ti. Basta con que Yahveh tu Dios esté contigo como estuvo con Moisés”. (Josué 1:17). Dios se complace en quien obedece sus palabras (I Samuel 15:22), “Pedro y los apóstoles contestarón: «Hay que obedecer a Dios  antes que a los hombres”. (Hechos 5:29). Por eso debemos  “Predicar la obediencia de la fe”  como lo hace San Pablo en Romanos 1:5. Pidamos a Dios poder se dóciles a la Jerarquía de la Iglesia como lo pide su Santa Palabra: “Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta  de ellas,  para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no  os traería ventaja alguna”. (Hebreos 13:17).
44. ¿Que garantiza la  sucesión de los Apóstoles en la Iglesia?
Si Cristo es verdadero, y sabemos que lo es, siempre (en todo día, año y tiempo) su Iglesia tiene y tendrá en sus obispos auténticos sucesores de los apóstoles, que jamás caerán en error o apostasía, porque Jesús prometió a sus discípulos y a sus sucesores, estar presente en la medio de la Iglesia hasta el fin asistirlo: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado; Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mateo 28,18-20). Dios manda a obedecer a sus Profetas y a sus Sucesores (Números 27:20). Y por misión dada por Cristo a los Apóstoles de Confirmar en la fe (Hechos 8:14),  ellos delegaron sobre sus sucesores Obispos, Presbíteros y diáconos (Hechos 6:6, Hechos 13:3). Quienes siempre contarán con el Auxilio de Dios, por la Oración que Jesús hace a favor de San Pedro y sus sucesores: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú,  cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» (Lucas 22:32). "Cada uno de los obispos, por su parte, es el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares" (LG 23). Como tales ejercen "su gobierno pastoral sobre la porción del Pueblo de Dios que le ha sido confiada" (LG 23), asistidos por los presbíteros y los diáconos. Pero, como miembros del colegio episcopal, cada uno de ellos participa de la solicitud por todas las Iglesias (cf. CD 3), que ejercen primeramente "dirigiendo bien su propia Iglesia, como porción de la Iglesia universal", contribuyen eficazmente "al Bien de todo el Cuerpo místico que es también el Cuerpo de las Iglesias" (LG 23). Esta solicitud se extenderá particularmente a los pobres (cf. Ga 2, 10), a los perseguidos por la fe y a los misioneros que trabajan por toda la tierra.
La garantía de está perfecta sucesión es la perenne presencia de Cristo en su Iglesia, su promesa de siempre poder vencer al mal ( Mateo 16,18), su asistencia por medio del Espíritu Santo, su perfecta mediación ante el Padre por su Iglesia, porque se la prepara como esposa pura y santa (cf Efesios 5,27), y en su oración   por sus discípulos, avala la sucesión de generaciones: "No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti,  para que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (Juan 17,20-21).
La Biblia habla de la Sucesión Profética: “Respondió Yahveh a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu, impónle tu mano” (Números 27:18).  “Ungirás a Jehú, hijo de Nimsí, como rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, le ungirás como profeta en tu  lugar”. (I Reyes 19).  La Sucesión en el Ministerio Sacerdotal: “Esto mandó Yahveh que los israelitas les dieran el día en que  los ungió, como decreto perpetuo de generación en  generación”. (Levítico 7:36). Y la sucesión apostólica: “Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido,  para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que  Judas desertó para irse adonde le correspondía.» (Hechos 1:24). Para quienes creemos que la oración de Jesús es efectiva y perfecta mediación ante Dios Padre, tenemos que creer que su Iglesia es una para todas las naciones y ha de mantenerse unida en un mismo sentir, con una sola interpretación de la palabra para que el mundo crea, que es Santa (cf Efesios 5,27) sacramento de Dios para toda la humanidad, eso significa Católica (de todos los pueblos y razas), que es apostólica (heredera de los primeros discípulos y guardiana de sus palabras y escritos, según 2 Tes 2,15) y que está sujeta a la autoridades delegadas por Jesús hasta que el vuelva el gloría (Mateo 16,18-19), por eso la llamamos romana, porque es dirigida por los sucesores de San Pedro, que fijaron su residencia en Roma.    

 45. ¿Qué es la Apostasía?
            La apostasía es un horrible pecado,  de una persona que habiendo sido creyente en Cristo y bautizado en su única Iglesia, después de abrazar la fe en el Señor,   se eche atrás y reniegue de la fe en Cristo y su santa Iglesia, sobre lo que el Señor nos alerta: "Dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» (Lucas 9,62).   Por eso debemos perseverar en nuestra fe católica en Cristo encarnado, crucificado y resucitado, librarnos de todo engaño, revisando todo lo que la Santa Biblia dice respecto a cada tema, para no equivocar o torcer, el sentido del Libro Sagrado, no vasta con proclamar que Cristo sea nuestro único y suficiente salvador; el Reino de los cielos es para los que hagamos con perseverancia la voluntad de Dios; “El cual,  dará a cada cual según sus obras: a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria, honor e inmortalidad: vida eterna” (Romanos 2,7) pues las referencias Bíblicas, hay que entenderlas según su contexto, atentos y cuidadosos como lo manda la Biblia: "¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de  Dios vivo" (Hebreos 3,12).

La Apostasía es abandonar la fe en Jesucristo  dejar su Iglesia, dejar de creer en Dios, para ser ateo o para ser politeísta, o para vivir como si Dios no existiera (paganismo) o para seguir falsas creencias, religiones, filosofías o ideologías   contrarias al Evangelio revelado por Jesucristo, quien nos dice:   «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial" (Mateo 7,21). “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. (Lucas 21,19). El Amor a Dios, ha de manifestar plena fidelidad, no tener falsos dioses, que nos desvíen del camino de la santidad, necesario es renunciar a todos ídolos; superstición, hedonismo,  vicios, codicia, indiferencia, lujuria, paganismo y a toda ocasión de pecado que nos arrastre a la perdición eterna. Correspondemos al amor de Dios, profesando con el corazón y con las obras, las verdades de fe, que la Santísima Trinidad nos ha revelado en Jesucristo, Dios encarnado, y en viviendo dignamente,  nuestra incorporación por el Bautismo, al Cuerpo Místico del Salvador, que es la Iglesia Católica.  
En II Tesalonicenses 2:2-4 San Pablo revela la venida del anticristo (el Hijo de perdición) y la apostasía, que preceden al retorno glorioso de Cristo Jesús. Sobre lo cual, personas por una imaginación exacerbada o movidos por espíritus de engaño, han creado teorías conspirativas, fabulas para desprestigiar a las autoridades de la Iglesia de Jesús, acusándolas y calumniándolas continua y sistemáticamente. Veamos el texto: “Que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni  os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os  haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición  el Adversario que,  se eleva sobre todo  lo que  lleva el nombre de  Dios  o es objeto de culto, hasta el  extremo de sentarse  él mismo en el Santuario de  Dios  y proclamar que él mismo es Dios.” (IITesalonicenses 2:2-4).  Veamos el contexto: “Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el  Anticristo. (II Juan 0:7).    Aclaremos El Impío pretende sentarse en El Templo de Dios, no en la Cátedra de San Pedro,  Jesucristo garantiza que las fuerzas del infierno no prevalecerán contra Pedro y sus sucesores. El Templo de Dios es el corazón del hombre (I Corintios 6:19),  lamentablemente ya en muchos corazones reina la negación de la encarnación de Jesucristo, es decir la apostasía de los anticristos.

46. ¿Cristo si   Iglesia no? ¿Qué Importancia tiene la Iglesia?
           La Iglesia es importante para los verdaderos discípulos del Señor Jesús, por  ser una institución requerida, instituida y organizada por la voluntad de Dios.  Al cuestionamiento de  algunos cismáticos diciendo que solo Cristo es necesario y la Iglesia no,  porque se tiene la opción de una relación personal con Dios; les responde el Señor edificando una sola Iglesia "… y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia …" (Mateo 16,18), dando poder a la única Iglesia,   que es importante porque es el Cuerpo Místico del verdadero salvador,   "… Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo" (Efesios 5,23). La Iglesia si es de radical importancia porque "Así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad   de lenguas" (I Corintios 12,28).
              Aunque dolorosamente la Iglesia es despreciada por algunas personas, es la  amada del Jesucristo bíblico,   "… Cristo amó  a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa   e inmaculada" (Efesios 5,25-27), quién le da el poder y la comisión de evangelizar, distribuir las gracias; de ser maestra y pastora de toda la creación: «Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con la sangre de su propio hijo" (Hechos 20,28), y a la cual le garantizó la victoria "…edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella …" (Mateo 16,18).  Todos los creyentes en Cristo debemos creer y obedecer a la Iglesia, porque Jesús dijo:   "En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra   y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna   y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida" (Juan 5,24) Y luego añade a los miembros de su Iglesia:  «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a  vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza  a   mí, rechaza al que me ha enviado»  ( Lucas 10,16) por tanto quienes rechazan a la Iglesia rechazan a quién la edificó, y adquirió con su Divina Sangre, a quién diariamente nos advierte: «No todo el que me diga: "Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. (Mateo 7,21)

47. ¿Porque seguir Tradiciones cuando Jesús las condenó?
            Es cierto el Señor condenó las  tradiciones que inventaron las sectas de los Fariseos y Saduceos (cf Mc 7,5-13; Gal 1,14; Col 2,16-23), porque enseñaban doctrinas que estaban en contradicción  con el amor que debemos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a   nosotros mismos. Pero Jesús no condena todas las tradiciones, sino sólo aquellas que no tienen fundamento en la verdad reveladas por nuestro Dios. Jesús y sus apóstoles predicaron a viva voz, y la recopilación de esas santas enseñanzas, se les denomina "la tradición apostólica, así como a escritos de los "Padres de la Iglesia",   sobre estos fundamentos,  San Juan nos advierte: "En cuanto a vosotros,   lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros  lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre" (I Juan 2,24). La tradición oral de la Santa Iglesia, se apoya en los escritos bíblicos de los primeros discípulos de Jesús y de sus apóstoles, que datan de los primeros siglos de la cristiandad, por eso San Pablo refiriéndose a las tradiciones apostólicas nos escribió:    "Así que, hermanos, manteneos   firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta" (II Tes 2,15). "Hermanos, os mandamos en nombre del Señor Jesucristo que os apartéis de todo hermano que viva desordenadamente y no según   la tradición que de nosotros recibisteis" (II Tes 3,6). "Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido" (I Corintios 11,2).
Además la tradición va respaldada por el testimonio de los miembros idóneos de la Iglesia a quienes se les a confiado de generación en generación, para seguir los buenos ejemplos de vivencia de la fe enseñada, como se refiere San Pablo: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros" (II Tim 2,2). Otras citas bíblicas que respaldan lo expuesto: Dt 32,7; Pr 22,28; Mt 10,20; Lc 10,16; Jn 16,12-13;  II Tim 1,13-14; Col 4,7-10.  Por "tradición viva" de la Iglesia se entiende la liturgia, la predicación, la catequesis, el arte... que son algunos canales por los cuales se transmite la verdad revelada.  Las obras escritas de los Padres de los primeros siglos de la Iglesia, que fueron discípulos directos de Jesús,   de los apóstoles y de los escritores del nuevo testamento. 

48. ¿Qué Importancia tiene la tradición oral?          
              Jesús y  sus apóstoles, dejaron el deposito de la fe oral y escrita (cf II Tes 2,15), a su única Iglesia para que   no existieran dudas de cómo interpretar las verdades reveladas en la Biblia, y las mantenemos de generación en generación, porque somos herederos directos de las primeras comunidades a las que se les dijo: "Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados , si lo guardáis tal como os lo prediqué... Si no, ¡habríais creído en vano!" (I Corintios 15,1-2). La tradición oral de la Iglesia guarda todo cuanto dijeron los apóstoles cara a cara, así como el testimonio de su ejemplo de vida (Cf II Juan 0,12; III Juan 0,14; I Tim 6,20; Hch 15,41;   Col 4,7-10), guarda lo que fue predicado a viva voz, aquello que se refiere San Juan 21,25 que no podrían contener ni  todos los libros del mundo; el sentido real de las Escrituras revelado por Cristo, "Y comenzando por Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían" (Lucas 24,27 ).  Esto  que Jesús habla camino a Emaús es los que nos ha abierto para siempre el sentido y la correcta visión de las Escritura (cf Lucas 24,32),   y no solo para aquellos discípulos sino para todas las generaciones, que necesitamos esa misma luz, esa es la importancia de la tradición oral.
              Debes considerar, mi querido amigo, que la Tradición de la Iglesia es la forma y el contenido de lo que la Iglesia ha transmitido de generación en generación, la   forma de interpretar el contenido de la Escritura (como Jesús y sus primeros discípulos la interpretaron)  y la manera como ha comprendido el misterio santo de Dios a través de la teología y de cómo ha celebrado este misterio en su liturgia.
            No podemos despreciar las palabras, el buen ejemplo de su vida, tenemos que seguir tanto su palabra escrita como su testimonio personal de virtud (cf II Tim 1,13-14) como lo reafirma el mismo   San Pablo: "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced ; y el Dios de paz estará con vosotros" (Filipenses 4,9)  .
Sabiendo que Jesús de Nazaret, fundo su Iglesia, sobre sus doce Apóstoles y les dejó a ellos todo Poder y Autoridad (Lucas 9,1; Mateo 10,40), nos damos cuenta que la Biblia  no  es la única autoridad de fe, porque el Magisterio de la Iglesia (Mateo 28,20; II Pedro 1,20-21),  junto a la Biblia (Mateo 7,26-27; II Timoteo3,16- 4,4; Santiago 1,21-27.) y la Tradición Oral (cf Tes 2,15; Cor 11,2) son las principales autoridades que Jesús instituyó.
Primeramente Jesucristo invistió de poder y autoridad a Pedro y a los apóstoles (Marcos 3,16; Lucas 10,18-20), y a sus sucesores los obispos y presbíteros (cf Hechos 15,22), la Iglesia existió antes que el Nuevo Testamento se escribiera, de hecho,  los miembros de la Iglesia son quienes cumple la misión de escribir, reunir y canonizar las Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento.
Junto a la Biblia (tradición escrita) es importante la tradición oral, como lo dice la Palabra, son los fundamentos de la fe cristiana: “Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta” (II Tes 2,15). San Juan nos relata que: “Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis  vida en su nombre”  (Juan 20,30-31). Y luego añade: "Aunque tengo mucho que escribirles, prefiero no hacerlo con  papel y tinta, sino que espero ir a verles y  hablarles  de viva  voz, para que nuestro gozo sea completo" (II Juan 0,12).
Como hemos analizado, es mucho lo que Cristo y sus discípulos indicaron solo a viva voz (cf Juan 21,25), y San Pablo en II Tes 2,15 y en II Tim 1,13-14  se nos manda a guardar, creer y practicar esas orientaciones a viva voz  (a eso llamamos la tradición  cristiana), que la Iglesia ha mantenido, de generación en generación, y está recopilada  en escritos de los primeros discípulos de los apóstoles, y en la liturgia.
En algunas traducciones de la Biblia, que usan los protestantes, no siempre traducen el vocablo griego “Paradosis” como correctamente corresponde “Tradición” sino que en los pasajes que  se condena alguna tradición por ser contraria a la fe, si la traducen bien (Tradición), pero cuando en un pasaje bíblico se habla de las buenas tradiciones cristianas que debemos guardar, traducen el mismos vocablo “Paradosis” como “instrucción” o “doctrina”, lo cual cambia y tuerce el sentido de la Escritura,  siendo que en griego (el lenguaje de N.T) instrucción se escribe “paideia” y doctrina se escribe: didace, didescalia, o eterodidaskaleo, ninguna de ellas sinónimo de (tradición).  Los mismos Sectarios en sus primeras versiones de la reina-Valera traducían: Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mi y conservais las Tradiciones (Paradosis) tal como os la he transmitido” (1 Corintios 11,2).  Otras citas, para profundizar el tema de la tradición, son: I Cor 11,23; II Tes 3,6; Fil 4,9; I Tim 6,20; II Tim 2,2; II Juan 0,12 y III Juan 0,14.
La Iglesia Católica, es custodia del deposito de la fe (oral y escrita) y ambas tradiciones son muy importantes para poder entender la voluntad de Dios. Por ejemplo la Iglesia ha entendido el Antiguo Testamento según las interpretaciones que Jesús dejo a sus discípulos, gracias a la tradición oral, ya que el evangelio no cuenta que fue lo que dijo textualmente, pero respalda la enseñanza de la Iglesia aludiendo que fue directamente Cristo quién nos lo develó: “Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras” (Lucas 24,27). Y los discípulos desde un principio valoraron tanto las Escrituras,  como el testimonio de lo que vieron y oyeron: “Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4,19-20).  
Los Apóstoles nos enseñan que junto a la Escritura van la doctrina y  la pedagogía pues la Iglesia es Maestra de la Palabra: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para convencer, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena. Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír  novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (II Tim 3,16- 4,4). En esto consiste el  Magisterio de la Iglesia, en que Dios nos encargo la misión de enseñar: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28,19-20). Por esto San Pablo alaba a quienes guardan las tradiciones que son conforme a la enseñanza de los apóstoles (cf I Cor 11,2) es decir a los que estamos en comunión con el magisterio de la Iglesia.

49. ¿Es necesario congregarse para buscar la Salvación?
El Amor es el principal signo de salvación, por la iniciativa de la misericordia del Padre, nos ha enviado a el Salvador,   “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16).    Este infinito amor de Dios, espera ser correspondido, amando sobre todas, las cosas y amando en aquellos, que Dios creó a su imagen y semejanza. “Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios,  y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene;  en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios,  sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros”. I Juan 4:7-11. Las principales claves de nuestra salvación son: El amor y adoración a Dios, con todo nuestro corazón, sobre todas las cosa, y el amor al prójimo, como Cristo Jesús nos ha amado. “Has de saber, pues, que Yahveh tu Dios es el Dios verdadero, el Dios verdadero, el Dios fiel que guarda la alianza  y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus   mandamientos” (Deuteronomio 7:9).  
Debemos seguir el ejemplo de los primeros creyentes: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones”.  (Hechos 2:42). "… Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo" (Efesios 5,23)-  Iglesia significa asamblea o congregación de quienes creemos en Jesucristo,  por eso la importancia de congregarnos para recibir frecuentemente  los sacramentos. En el famoso sueño de San Bosco, ante las tormentas y dificultades que quieren destruirnos, Dios le muestra tres signos de salvación: 1. La Barca de Pedro, la Iglesia que nos lleva al puerto de la salvación. 2. La Eucaristía, nuestra alma, necesita alimentarse del Pan de salvación, el pan de Vida Eterna, nuestra sed de justicia, nuestra ansia de felicidad solo puede saciarse con  la Sangre del Nuevo Pacto, derramada en nuestro favor, por Jesús en el calvario,   la adoración al Corazón eucarístico de Jesucristo es la columna de nuestra fe. 3. La Devoción a María,  que consiste en contemplar e imitar sus virtudes, en consagrarnos totalmente a Dios, por medio de su Inmaculado Corazón.  Junto al Papa, en la Barca de Pedro, y anclados en las columnas de salvación (los dos testigos) los corazones de Jesús y María, halláremos salvación. “Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe". (Hebreos 11:7) Jesús es el verdadero y definitivo Noé,  el Salvador de la humanidad,  quiere refugiarnos en su Arca, es decir,  en su Iglesia, en su Sagrado Corazón y en el Inmaculado Corazón de María. Por tanto debemos perseverar el congregarnos a celebrar nuestra fe en el Creador y en su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, en la Iglesia que el mismo edificó.

50. ¿Qué decir ante las teóricas conspirativas y las leyendas en contra de la Iglesia?
La Palabra de Dios nos invita a formarnos para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que contradicen a la Iglesia, perseverar para dar razones de nuestra fe católica: “Porque hay muchos rebeldes, vanos habladores y embaucadores, sobre todo entre los de la circuncisión,  a quienes es menester tapar la boca; hombres que trastornan familias enteras, enseñando por torpe ganancia lo que no deben. Uno de ellos, profeta  suyo, dijo: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.» Este testimonio es verdadero. Por tanto repréndeles severamente, a fin de que conserven sana la fe,  y no den oídos a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Para los limpios todo es limpio; mas para los contaminados e incrédulos nada hay limpio, pues su mente y conciencia  están contaminadas”. (Tito 1:10-15).
Algunos van tergiversando la historia, acusando a los miembros de la Iglesia involucrándolos en confabulaciones, conspiraciones y pasajes terribles de la historia, creando be seller, películas, libros (muy lucrativos), socavando la fe de muchos, y promoviendo  desconfianza en los sucesores de los apóstoles, y en el fondo promoviendo la rebelión y desobediencia a la Iglesia fundada por Jesucristo. “Los hijos de Agar, que andan buscando la inteligencia en la tierra,  los mercaderes de Madián y de Temán,  los autores de fábulas y los buscadores de inteligencia,  no conocieron el camino de la sabiduría ni tuvieron memoria de sus senderos”.  (Baruc 3:23). Estos Mercaderes de Leyendas van criticando y persiguiendo a la Santa Iglesia y sus miembros, como Caín persiguió a Abel. Como Esau persiguió a Jacobo, como el Dragón Rojo combaten sin éxito a la Mujer Vestida de Sol y a sus Hijos.  Cuando la Iglesia y el Sumo Pontífice  son criticados recordemos que también Jesucristo, fue llamado gloton, borracho, endemoniado y  con calumnias fue llevado a la crucifixión, pero el mal no tiene la última palabra, después de la cruz viene la resurrección, el cristiano se debe consolar en las Palabras del Maestro: “Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y  digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi  causa”. Mateo 5:11.
Debemos rechazar las teorías de conspiración, las fabulas  y las leyendas que critican a la Iglesia y a su jerarquía, Es una tradición protestante calumniar y criticar a los Sucesores de San Pedro: “Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad”. (I Timoteo 4:7)
          Dijo Jesús  a sus discípulos: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello  una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños”. (Lucas 17:1). La Iglesia a lo largo de los siglos ha experimentado la realidad de la Parábola del trigo y la cizaña, entre sus miembros grandes santos y empedernidos pecadores,  en el tiempo indicado corresponde únicamente a Jesucristo acabar con la cizaña: “El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su  Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad” Mateo 13:41  a nosotros no nos corresponde juzgar ni señalar ni criticar, mucho menos promocionar los escándalos: “No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis  condenados; perdonad y seréis perdonados·. Lucas 6:37
         Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el  Señor. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de  manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá  cada cual del Señor la alabanza que le corresponda. (I Corintios 4:5). Oremos mucho y purifiquemos nuestras conciencias “Los puros de corazón verán a Dios” los impuros por tanto verán todo manchado, hagamos mucha reparación y penitencia por los pecados propios y por los pecados de todos los creyentes, oremos por la santidad de todos los ministros de Dios y por todos los que somos perseguidos por la fe. “Mas, aunque sufrierais a causa de la justicia, dichosos de vosotros.  No les tengáis ningún miedo ni os turbeis.  Al contrario,  dad culto al Señor,  Cristo, en vuestros  corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo  el que   os pida razón de vuestra esperanza.  Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena  conciencia, para que aquello mismo que os echen en cara, sirva  de confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en  Cristo”.  (I Pedro 3:14).
Oremos por la conversión de los que  critican y combaten nuestra Iglesia católica, perseveremos en nuestra practicas de piedad, para vivir conforme al modelo de Jesús: “Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo,  por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será   grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los  profetas”. (Lucas 6:22).
          El Diablo todo lo perdió por su soberbia,  desobediencia y rebeldía, por eso los cristianos debemos cultivar la humidad y la obediencia a Dios y a su santa Iglesia; atendiendo las palabras de nuestros apóstoles: “Os ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido; apartaos de ellos” (Romanos 16:17). “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá cada cual del Señor la alabanza que le corresponda”. (I Corintios 4:5)

51. ¿Está próximo el retorno glorioso del Señor Jesús y el fin de los tiempos?
La venida del Señor es inminente,  “nadie sabe el día ni la  hora” (Mateo 24:36), y ciertamente para esa hora, debe el alma del cristiano prepararse.  «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre". Mateo 24:37.  Hermanos el fin es inminente, según dice San Juan Bautista (Lucas 3:7) desde hace 2000 años, porque cada  alma tiene un tiempo muy limitado, en esta tierra, después del tiempo de Noé, cada persona  tiene  hasta 120  años (Génesis 6:3; Salmos 90:10) para alcanzar la salvación los méritos y gracias eternas en Cristo Nuestro Redentor,  por eso siempre el mensaje de Dios es inminente, y nos apremia hacer caso lo mas presurosamente posible, sin entretenernos en tantas cosas, ni siquiera en cosas aparentemente buenas, ni siquiera entretenernos en las profecías en sí mismas, sino dediquemos a agradar a Dios, que nos envía mensajeros y mensajes, no para que nos quedemos adictos entre mensajes y mensajes, sino para que amemos de verdad sobre todas las cosas a Dios, le rindamos toda nuestra adoración a la Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; y amemos de palabra y obra al prójimo como a nosotros mismos. Recibamos el mensaje de Dios,  con un deseo verdadero de conversión y salvación para el alma, traducido en la realización de obras de misericordia concretas:
Ante las alarmas de las sectas, sobre el fin del mundo San Pablo nos advierte: “Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca”. (Filipenses 4:5)   pero aclara “Que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os  haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera” (II Tesalonicenses 2:2).  Jesucristo ha dispuesto para este tiempo, un Arca más eficaz que la de Noé, el refugio seguro del Inmaculado Corazón de María, ante los mares de perversión, lujuria, apostasía y pecado que nos rodean y tratan de ahogarnos, tenemos un refugio lleno de gracia, en este tiempo. "Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe". (Hebreos 11:7). La Virgen es el Arca de la Nueva Alianza, María el Arca de Salvación, en cuyo misterio nos muestra las maravillas de la Gloria del Padre, y como la Mujer Vestida de Sol del Apocalipsis. Dios funda una Nueva Alianza con su Pueblo en Jesucristo, por medio de María. Ella es el Arca de la Alianza, es decir la morada de Dios en medio de los hombres. Encuentra su realización histórica propia en la plenitud de los tiempos (Gálatas 4:4).. En efecto, en la primera venida de Cristo, se inauguró el último período de la historia de la humanidad (Efesios 1:10) e inició, la espera de  la segunda venida de Cristo Jesús. Por María y con María realizó el Señor Su Encarnación y quiso su presencia al pie de la Cruz, donde le encomendó la misión de ser Madre de los discípulos.
52. ¿Quién canonizó los libros de la  Biblia?
La Iglesia Católica, El Papa y los Obispos, sucesores de Pedro y los Apóstoles en el cuarto siglo del cristianismo, se reunieron en concilio, a la Luz del Espíritu Santo, para discernir cuales de los escritos y cartas apostólicas, que estaban en diferente países, dispersas entre las distintas comunidades Cristianas, formaban parte del Libro Santo, y cuales libros de las escrituras del pueblo Judío debían considerarse parte del Antiguo Testamento, y así se nombraron Santos unos escritos, que pasaron a formar parte de la Sagradas Escrituras, y los Obispos ratificaron la totalidad de libros del Antiguo Testamento contenidos en la versión en lengua griega denominada los “Setenta”,  algunos de los cuales actualmente no son aceptados por las sectas protestantes,  mientras que consideraron necesario someter los del Nuevo Testamento a la infabilidad Papal, y el Papa de entonces en comunión los Obispos, canonizó los libros y cartas tal como actualmente están en el Nuevo Testamento, ejerciendo la autoridad que Dios le delegó (cf Mateo 16,19), y descartando aquellos escritos que no consideró que fuesen autentica Palabra de Dios, obedeciendo el mandato Bíblico: “Desechad lo malo” (I Tes 5,22).  
La Iglesia en su misión de Madre y Maestra,  es quien recopila y santifica la Palabra de Dios,  “Predica y enseña estas cosas”. (I Timoteo 4:11). Hay que tener en cuenta que la Iglesia  Católica es la guardiana e intérprete de la Biblia. “Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han  hablado de parte de Dios”. (II Pedro 1:20-21).  Jesucristo delego su autoridad sobre sus discípulos: “Y no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo Jesús cada día en el Templo y por las casas·. (Hechos 5:42)  Por eso La Iglesia (La Asamblea de los creyentes) es la que escribe y guarda y canoniza los libros sagrados: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para    argüir, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena.  (II Timoteo 3:16). “Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad.  Que nadie te desprecie”. (Tito 2:15). Los dirigentes de la Iglesia tienen la autoridad y la misión de guardar el depósito de la fe: “Timoteo, guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia” (I Timoteo 6:20). Para  continuar la obra redentora de Nuestro Señor Jesucristo:“El que tiene mis mandamientos y los guarda,  ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y Yo le amaré y me manifestaré a él.» (Juan 14:21).

53. ¿Son Iguales las Biblias de las Sectas a la de la Iglesia Católica?
Algunas sectas le han quitado, hasta siete libros de Antiguo Testamentos a sus Biblias, estos Libros Sagrados son: Tobías, Judith, Baruc, Eclesiástico, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría y además fragmentos de los libros de Ester (10,4-16,24) y Daniel (2,24-30;13;14). Las Sectas han dado más valor al canones realizador por los Judíos (que en algunos casos excluyen estos libros), en vez de dar el justo valor al Canon que fue realizado por los cristianos, siendo que después de la venida del Mesías,  la única autoridad la tiene los discípulos de Cristo (cf Mateo 18,18).
Las traducciones de algunas sectas no son muy confiables, utilizan vocablos muy difíciles de comprender en pasajes claves, como para oscurecer la verdad, por ejemplo ellos traducen: "A quienes le remitieres los pecados, les son remitidos; y a quienes los retuviereis,  les son retenidos" (Juan 20,23) para tratar de tapar la institución del Sacramento del Perdón, colocando una palabra difícil de comprender por la gente sencilla, pero al fin al cabo “remitir” es sinónimo de indultar o perdonar y es por eso que en las versiones Católicas sabiamente se traduce: "A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes no se los perdonen,  les quedan retenidos" (Juan 20,23). También hay casos en que una misma palabra o vocablo se traducen con distintos significados de acuerdo a la conveniencia.
Los auto-denominados "Testigos de Jehová", utilizan la versión con más graves errores de traducción, introduciendo cambios y adulteración a la Palabra de Dios, agravando a sus interpretaciones torcidas, las contradicciones que surgen es sus traducciones adulteradas y caprichosas.
Además hay sectas que le añaden libros a la Revelación de Dios, como es el casos principalmente de los Mormones, los Bautistas y Adventistas y otros que también idolatran los escritos y tradiciones de sus fundadores, de los cuales han surgido otras sectas completa y abiertamente contrarías al Santo Evangelio de Cristo, por no tomar en cuenta a la Santa Biblia que dice: “Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ése posee al  Padre y al Hijo”.  (II Juan 0,9)  llegando a sustituir y negar las más sagradas verdades de fe y  hasta el extremo de negar la trilogía de Dios, blasfemando al Dios Cristo céntrico, revelado por las Escrituras: Padre, Hijo y Espíritu Santo,  pues han actuado olvidándose la severa amenaza Bíblica: “Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno añade algo sobre esto, Dios  echará sobre él las plagas que se describen en este libro.  Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro” (Apocalipsis 22,19).

54. ¿Porque el Antiguo Testamento para los Católicos tiene siete libros más que las versiones  de las Sectas Protestantes?
Porque los mismos concilios de Obispos de Cristo de todas la naciones, que canonizaron (nombraron santo) a los libros del Nuevo Testamento, también  con toda autoridad canonizaron esos siete libros (Tobías, Judith, Baruc, Eclesiástico, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría) dentro los 46 libros Antiguo Testamento,  además estos libros se encuentra en la versión griega del Antiguo Testamento llamada de los “Setenta”, la cual los apóstoles citan textualmente unas trescientas veces en el Nuevo Testamento, y  cuando Jesús de Nazaret cita el Antiguo Testamento lo hace en más del 90% de las veces de la versión en idioma griego llamada de los Setenta, por ejemplo lo leemos en  Lucas 4,18-19 cuando proclama: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” y si Jesús para citar a Isaías 61,1-2 lo hace con la versión  de los Setenta, es porque Jesús utiliza y aprueba esta versión que contiene entre sus 46 Libros Sagrados los libros Tobías, Judith, Baruc, Eclesiástico, I Macabeos, II Macabeos, Sabiduría y además los fragmentos de los libros de Ester (10,4-16,24) y Daniel (2,24-30;13;14), que entre algunos Judíos del Siglo Primero después de Cristo, trataron de eliminar, pero los cristianos le damos su justo valor, porque sabemos que son importante (cf Isaías 46,9).   
Para los Católicos no tiene validez el protocanon donde los Judíos legalistas de Jamnia eliminaron las partes en idioma griego del Antiguo Testamento (único que ellos reconocen como Palabra de Dios), porque los Judíos que rechazaron a Cristo, perdieron la autoridad sobre la viña del Señor (cf  Mateo 21,43; Marcos 12,9; Lucas 20,9-19). Los Judíos en el siglo I después de Cristo, realizaron un Canon, de las sagradas Escrituras, y trataron de eliminar de ellas los escritos que se tratasen de la resurrección y la vida eterna, para negar a Cristo en quién ellos no creyeron, y encontraron que en los libros de los Macabeos se mencionaba directamente cinco veces la “resurrección” y  tres veces “la vida eterna” e indirectamente hace referencia otras muchas veces más, y como los Macabeos estaban escrito en griego, eliminaron todos los libros que estaban en griego, pero este canon de estos Judío no es valido para los cristianos, porque ellos no admiten a Cristo, y la excusa del idioma griego tampoco es valido, porque los Evangelios y todo el Nuevo Testamento fue escrito en griego, y son palabra divinamente inspirada.  Ni siquiera, todos los apegados a la religión Judia aceptaron esa mutilación a las antiguas Escrituras, de hecho los Judíos de la dispersión (Diásopora) en Alejandría realizaron un segundo canon, declarando que se mantenían aceptando como inspirados los libros en idioma griego del Antiguo Testamento, devolviendo entre ellos, el carácter de sagrado a estos libros.
Lo que más corrobora la Santidad de estos libros es que en el Nuevo testamento se cita unas trescientos cincuenta veces al Antiguo Testamento, de las cuales los expertos bíblicos de todas las denominaciones han comprobado que unas trescientas concuerdan literalmente, palabra por palabra, con el Texto griego de los Setenta “LXX”, lo que comprueba que los apóstoles se servían de la versión griega de los Setenta, como texto sagrado por excelencia, y además demuestra que los libros Deuterocanónicos que ella contiene eran aprobados por los Apóstoles. Aparte hay que decir que ya muchas de las Sectas o Iglesias protestantes ya incluyen de nuevo estos libros en sus Biblias, lastima que en Latinoamérica casi no la distribuya así, pero la Iglesia Católica si difunde la versión Ecuménica “Dios Habla Hoy” que trae la aprobación de la mayoría de la totalidad de las autoridades de las distintas denominaciones cristianas, que es una traducción directa de la Vulgata, y contiene estos siete libros llamados Deuterocanónicos. Para los verdaderos cristianos católicos, lo que tiene validez y es el mandato divino: Examinar, discernir y canonizar las profecías, responsabilidad que recae sobre los discípulos de Jesús y sus sucesores: “No extingáis el Espíritu; no despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno,  absteneos de todo genero de mal”  (I Tesalonicenses 5,19-22).

55. ¿Que otras evidencia tenemos que son revelados los Libros Deuterocanónicos?
Se pudiera mencionar muchas otras evidencias teológicas, históricas o arqueológicas a favor de cada uno de estos libros, pero nos referirnos  solamente a las evidencias Bíblicas:
1° - Los dirigentes de la religión Judía perdieron su poder sobres las cosas de Dios: “¿Qué, pues, hará el Señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores y dará a otros su viña” (Marcos 12,9). Por tanto, el canon que realizan en el siglo I después de Cristo, donde eliminan siete libros sagrados, no tiene valides.
2° - Que Cristo dio toda autoridad a su Iglesia “Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades” (Lucas 9,1). “Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado  en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo” (Mateo 18,18). Y la Iglesia ejerciendo su autoridad desde el tiempo de los apóstoles, recibió completa la colección del Antiguo Testamento, sin hacer distinción entre protocanónicos o deuterocanónicos.
3° - Que la Iglesia tiene el poder y la misión de discernir las Profecías (cf I Juan 4,1; Hechos 17,11), y debe examinar las revelaciones, con la ayuda del Espíritu Santo, para su perfecta edificación: “No extingáis el Espíritu de Dios; no despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno,  absteneos de todo genero de mal”  (I Tesalonicenses 5,19-22). Y cumpliendo esta misión realizó estudios y concilios, y con su poder la Iglesia canonizó  la colección de 46 libros del Antiguo Testamento y 27 libros del Nuevo en los primeros siglos de la cristiandad.
4° - El Nuevo Testamento cita unas 300 veces la versión griega “Los Setenta” y casi todas la veces que Jesús cita las antiguas Escrituras también lo hace usando la versión que contiene los 46 libros, lo cual demuestra que los libros Deuterocanónicos que ella contiene eran aprobados por Jesús y los Apóstoles escritores del Nuevo Testamento.
5° - A él Profeta Baruc, el libro de Neemias nombra tres veces, y el libro de Jeremías lo menciona veinte veces, y dice que además su discípulo Barun escribe en un Libro los mensajes recibidos de  Dios  (Lee Jeremías 56,5-8).    

Capitulo V: El Obispo de Roma

56. ¿Quiso Cristo que una sola persona dirigiera su Iglesia a nivel mundial?
Si, por eso Jesucristo designó a San Pedro, para dirigir su única Iglesia, a la que prometió asistir hasta el fin de los tiempos, un ministerio de dirección que existirá mientras exista la Iglesia, desde que el Señor encontró este discípulo lo predestinó: “... Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» que quiere decir, Piedra". (Juan 1,42).
Y luego ante una pregunta de Jesús y frente a las diferentes opiniones sobre su personalidad, Simón fue el único discípulo que dio su personal opinión: “Tu eres el Mesías” y ante su primera respuesta infalible por revelación de Dios Padre, Jesús otorga  ese rango especial: “Y  yo a mi vez te digo que tú eres (Cefas) Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. (Mateo 16,18-19). “Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” ( Marcos 16,15).
El  nombre de Pedro antes de encontrarse con Jesús era Simón Bar-Jona hijo de Jonás, era un rudo y sencillo pescador del lago de Genesaret, que vivía con su mujer y su suegra en la aldea de Betsaida en la región de Galilea. Pedro junto con su hermano Andrés seguidor de Juan el Bautista, y sus amigos y compañeros de trabajo Santiago el mayor y Juan el discípulo amado, se encontraron entre los primeros apóstoles de Cristo Jesús, quien le cambió su nombre por Pedro, Kefa en arameo o Cefas en griego, que quiere decir "piedra" o "roca" (Juan 1,40-42); invitándolo a hacer desde entonces "pescador de hombres"(Lucas 5,10).
Pedro siempre encabeza la lista de los doce apóstoles del Señor (cf Mateo 10,2; Marcos 3,16; Lucas 6,14; Hechos 1,13), él mismo se nombra como "siervo y apóstol de Jesucristo" (2Pedro 1,1) "testigo de los sufrimientos de Cristo" (1Pedro 5,1), aparece como el portavoz de los apóstoles ( Mateo 18,21-22; Marcos 10,28), A él lo interrogan los que cobraban impuestos para el templo (Mateo 17,24-27); además Pedro, al lado de Santiago y Juan, fueron los tres discípulos más cercanos al Salvador, y estuvieron presentes en la resurrección de la hija de Jairo (Marcos  5,37), en la transfiguración en el monte Tabor (Marcos 9,2); ellos tres con Andrés lo interrogan en el monte de los Olivos, sobre las señales antes del fin (Marcos 13,3-4). Son también Pedro y Juan los encargados de preparar la "Ultima Cena" (Lucas 22,7-8), y nuevamente los tres  son llamados por el Mesías a permanecer vigilantes, mientras él hace oración en el Getsemaní (Marcos 14,32-33). "Por eso, Santiago, Pedro y Juan...eran tenidos como columnas de la Iglesia…" (Gálatas 2,9).
El amor y la confianza de Pedro a su Divino Maestro, se vio probado cuando empieza a caminar sobre las agua para salir a su encuentro (Mateo 14,25-31); ante el abandono de los judíos que no creían que Cristo era el verdadero "pan bajado del cielo", es Pedro quien reconoce que solo él tiene "palabras de vida eterna" (cf Juan 6,68); en un acto de valor momentáneo tiene el coraje de decir que iría por su Señor a la cárcel y hasta la muerte (Lucas 22,33); el arrojo al cortarle la oreja a Malco, cuando lo van a apresar en la noche del Jueves Santo (Juan 18,10). Asimismo, después de la resurrección se encontraba pescando en el lago de Tiberias, en compañía de otros apóstoles, y aparece Jesús en la orilla, entonces “Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se tiró al agua” (Juan 21,7) Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos.». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. (Juan 21:15-17)
El pasaje bíblico más contundente que demuestra la importancia de Pedro, lo encontramos en Mateo 16,13-19; cuando el Unigénito de Dios en la región de Cesarea de Filipo, les pregunta a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?"; ante la confusión de los demás, Pedro contesta acertadamente "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente" (comparar con Marcos 8,27-29; Lucas 9,18-20). No obstante, no era la primera vez que uno de los doce reconocía la naturaleza  y misión divina de Jesucristo; pues al principio de su ministerio, Natanael (o Bartolomé) también le dijo: "Maestro  ¡tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel!" (Juan 1,49). Igual respuesta encontramos en otra ocasión de los demás discípulos: "!En verdad tú eres el Hijo de Dios!" (Mateo14,33). Pero solamente a Simón Pedro, Cristo Jesús le dice que su declaración no viene de los hombres sino de Dios Padre que está en el cielo (Mateo 16,17). Seguidamente Jesús agrega: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera  el poder de la muerte podrá vencerla"(Mateo 18). En este punto hay que aclarar que la Iglesia Católica no es la Iglesia de Pedro, sino de Cristo representado en el apóstol, ya que el Santo de Dios es el "pastor principal" (1Pedro 5,4). Por último, el Mesías le da plena autoridad, bajo el símbolo de las "llaves del reino de los cielos" (cf Mateo 16,19; Apocalipsis 3,7), de "atar y desatar en la tierra y en el cielo". Es decir, que Dios da por bueno y aprobado lo que Pedro haga con su Iglesia en el mundo.

57. ¿Existe alguna profecía en el Antiguo Testamento que confirme, la Misión del Universal de San Pedro y sus Sucesores?
Si, la Biblia confirma las tareas y todos los Títulos que se le dan a los sucesores de Pedro, en el Primado Universal del verdadero Nuevo Pueblo de Dios, las siguientes citas sirven de contexto a las Palabras de Jesús sobre Pedro en el evangelio. "Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un Padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá” (Isaías 22,21-22). “Y vosotros seréis llamados «Sacerdotes de Yahveh»,  «Ministros de nuestro Dios» se os llamará. La riqueza de las naciones comeréis y en su gloria les sucederéis” (Isaías 61,6). “Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahveh Sebaot.” (Malaquías 1, 11).  

58. ¿Cuál es el Origen del  Papado?
El origen es la voluntad de Jesucristo, que instituyó la dirección de su Iglesia, sobre la base de San Pedro, a quien le dio a autoridad para gobernarla en su nombre, por eso a Pedro y a sus sucesores se les llama: Vicario de Cristo. El Papa, como sucesor de Pedro, es garante del deposito de la fe, la tradición escrita y oral, porque recibe de Jesucristo el poder y la misión de ser Pastor de la Iglesia Universal: “Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro” (Marcos 3,16). Y Jesucristo le dice: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra  edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades (Infierno) no prevalecerán  contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que  desates en la tierra quedará desatado en los cielos.” (Mt 16:18-19). Solo  Pedro recibe la misión de confirmar en la fe a los discípulos, misión que va acompañada de la asistencia de Cristo:   «¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha  solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» (Lucas 22,31-32).
El origen del Papado es la voluntad de Jesús, que entre todos sus seguidores solo a Pedro le otorga el poder y la misión de apacentar su Iglesia: …Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas”. (Juan 21,17). Y a sus escogidos apóstoles les añade:  «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a  vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza  a  mí, rechaza al que me ha enviado.» (Lucas 10,16).

59. ¿Porque la Iglesia Católica llama “Santo Padre” o “Papa” al Obispo de Roma ?
Porque Simón llamado Cefas que quiere decir, "Piedra", a quien Jesús designó como primer Papa de su Iglesia, instituyó en Roma su sede (1 Pe 5,13), siendo el primer Obispo de Roma, desde donde dirigió la Iglesia Católica, que significa Universal, hasta que fue crucificado en la misma ciudad de Roma, como lo había profetizado Cristo (cf Juan 21,18-19) y donde fue sepultado, en el lugar que el Imperio Romano denominaba el “Colina Vaticano”, donde los primeros discípulos de Cristo, edificaron años después la Basílica de “San Pedro”, y desde donde se ha dirigido la Iglesia de Cristo, pues ininterrumpidamente el Obispo de Roma, desde hace 2000 años ha sucedido en el cargo y en sus funciones a Pedro, como cabeza visible de la Iglesia en el tierra. Los Católicos lo llamamos: Padre, porque reconocemos en el Papa, el cumplimiento de la profecía de Isaías, que dijo que a quién se le entregaran las llaves del reino, sería llamado “Padre” (cf Isaías 22,21-22).  Además llamamos Padre a nuestros Sacerdotes, porque son representantes de Dios ante nosotros, y como decía San Pablo a Filemón,  ellos nos engendran a una vida en Cristo (cf Flm 0,10), y a los mismos apóstoles en el Nuevo Testamento hablan muchas veces de su paternidad espiritual sobre sus discípulos, y en las cartas muchas veces llaman hijos a sus seguidores (cf 1Jn 3,18; Tito 1,4; 1Ti 1,2; 2Ti 1,2).

60. ¿Es pecado llamar "Padre" a los Obispos o Sacerdotes?
Por su puesto que no es pecado, por el contrario debemos honrar a nuestros padres (cf Lucas 18,20), tanto en el sentido material como espiritual, en la Biblia el profeta Elías es llamado “padre” en sentido espiritual por su discípulo Eliseo (cf II Re 2,12), en ese mismo sentido Jesús y todo el pueblo de Israel llama “padre” a Abraham (cf Lc 16,24), y San Esteban antes de morir martirizado llama “hermanos” al pueblo en general y “padres” a los ancianos y a los patriarcas (Lee Hch 7,2).  
Las Sectas, dan cada uno sus propias interpretaciones de la Biblia, aumentando cada vez más sus errores, contracciones y divisiones, por no toman en cuenta aquella severa advertencia que nuestro Primer Papa, que dijo que la Biblia no es de interpretación personal, sino que solo la Iglesia que Jesús fundó, puede interpretarla, inspirados en la plenitud del Espíritu Santo, transmitido, por la imposición de las manos, de generación en generación, desde los apóstoles hasta nuestros días. “Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han  hablado de parte de Dios” (II Pedro 1:20). Por eso las Sectas Protestantes, dicen que es pecado y nos critican, por la errada interpretación que hacen de un pasaje Bíblico, en que Jesús pidiendo a sus discípulos que sean humildes y les pide que no sean hipócritas como los dirigentes de la secta de los Fariseos que explotan al rebaño, les dice: «Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo" (Mateo 23,8-9).  Lo que Jesús condena es que los están en autoridad abusen de poder y la exploten a sus dirigidos, que los manipulen a su  antojo o aprovechen su autoridad en perjuicio de los demás o para apropiarse de sus vienes. Además Cristo llamó “padre” a San José, y lo obedeció y honro como relata el evangelio de San Lucas y el propio Jesús al referirse al patriarca Abraham también lo llama "Padre" y continuamente en la Biblia vemos varios ejemplos donde los apóstoles: se llaman “Padres” de sus discípulos (cf Flm 0,8), a los cuales en  las cartas apostólicas mucha veces llaman “Hijos míos” (cf 1Jn 3,18; I Tes 2,7),  o el propio San Pablo llama a sus  discípulos Tito  y Timoteo “verdaderos hijos en la fe” (cf Tito 1,4; 1Ti 1,2) por ser San Pablo verdadero “padre” espiritual en la fe para ellos.
Por eso la Santa Biblia, hay que entenderla en el  contexto, y no se puede interpretar sino por la Iglesia que Cristo edificó y por medio de quién la Inspiró: “El Espíritu Santo”.  La misma Biblia, llama Padres o Patriarcas, a todos los ungidos de Dios, a sus siervos y a los Sacerdotes. Demuestra el error de las sectas, el hecho el mismo “Dios Padre”  llama “padre” a los líderes espirituales en toda la Biblia, por ejemplo: “No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de muchedumbre de pueblos te he constituido” (Génesis 17,5). Dios en la Biblia no prohibe el uso de títulos o jerarquías, sino el abuso de autoridad, y la falta de humildad, Dios mismo es quién da grandes Títulos a sus siervos: "Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y será él un Padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá”. (Isaías 22,21-22). “Y vosotros seréis llamados «Sacerdotes de Yahveh»,  «Ministros de nuestro Dios» se os llamará. La riqueza de las naciones comeréis y en su gloria les sucederéis” (Isaías 61,6).

60. ¿Pedro dejó de ser Pasto Universal al negar tres veces a Cristo en su Pasión?
Jesús desde antes de su pasión, predijo estas negaciones de Pedro, y sin embargo le encarga la tarea de confirmar en la fe al resto de los discípulos, con la asistencia especial de su oración: "Dijo también el Señor: - Simón, Simón, mira que Satanás los ha pedido a ustedes para sacudirlos como si fueran trigo; pero yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, ayuda a tus hermanos a permanecer firmes" (Lucas 22,31-32). Pedro quien es el único del grupo de los apóstoles que niega "tres veces" a su Maestro, en el patio de la casa del sumo sacerdote (Lucas 22,34. 54-62); sigue siendo su elegido, y a pesar de que el Señor conocía de antemano su debilidad humana (Lucas 5,8), al confirmarle por "tres veces" que él será el "pastor de sus corderos y de sus ovejas" (cf Juan 21,15-17).
Pedro no perdió su rango, porque el Apóstol Pedro se arrepintió de corazón, y Cristo Resucitado  le impuso de penitencia una confesión de amor y lealtad, y junto con el perdón le ratifica ese magisterio pastoral, este lo vemos relatado en el evangelio según San Juan, después de su Resurrección: “Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas.» Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: “¿Me  quieres?” y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero”. Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas”. (Juan 21,15-17).

61. ¿Jesucristo otorgó a San Pedro un rango especial?
Si, como ya hemos visto, en todo el Nuevo testamento se nota que Pedro es le líder de los Apóstoles por mandato directo de Dios. Como se lee en el capitulo 16 del evangelio según San Mateo, Cristo le da a Pedro el Primado de la Iglesia, los demás se sujetaron a su autoridad, como vemos a el Domingo de Resurrección, el Señor mando mensajeras:  “Pero id a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo” (Marcos 16,7)  Como vemos en la Biblia, los apóstoles reconocen la primacía de Pedro, así por ejemplo Juan lo deja entrar de primero al sepulcro vació el domingo de resurrección (Juan 20,3-8); igualmente, Pablo manifiesta que Cristo se apareció a Pedro, y luego a los doce (1Corintios 15,5; véase también Lucas 24,34). Después de la ascensión de Jesús,  Pedro dirige la Iglesia y  es el interprete de la antiguas escrituras (cf Hechos 1,15-26), fue Pedro quien toma la palabra ante los ciento veinte creyentes, en la escogencia  de Matías en reemplazo de Judas (cf Hechos 1,15);  vemos a S. Pedro como vocero de toda la Iglesia en Pentecostés (cf Hechos 2,14-42), es el primero que empieza a proclamar a Cristo resucitado (Hechos 2,14-32), "Así pues, los que hicieron caso de su mensaje fueron bautizados; y aquel día se agregaron a los creyentes unas tres mil personas"(Hechos 2,41), es el primero en hacer un milagro público al curar al cojo de nacimiento en el templo de la Ciudad Santa (Hechos 3,6), después se dedica a predicar el evangelio en el pórtico de Salomón (Hechos 3,12ss), también es el vocero en el Templo (cf Hechos 3,11)  y ante el consejo del Sanedrín, anuncia a las principales autoridades religiosas del pueblo judío, la salvación traída con Jesucristo (Hechos 4,8ss). Pedro y los demás apóstoles, responden a la prohibición del Sanedrín de enseñar en el nombre de Jesús: “Pedro y los apóstoles contestaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5,29) también es  máxima autoridad en el concilio de los Apóstoles en Jerusalén (cf Hechos 15,7-29), y se respeta y honra mucho a San  Pedro  "... Hasta tal punto que incluso sacaban los enfermos a las plazas y los colocaban en lechos y camillas, para que, al  pasar Pedro, siquiera su sombra cubriese a alguno de ellos" (Hechos 5,15).   San Pablo, apóstol de los gentiles viaja a Jerusalén para conocerlo (Gálatas 1,18). Pedro pone al descubierto la mentira del trágico caso de Ananías y Safira (Hechos 5,1-10); y reprende a Simón (el mago), que había ofrecido dinero a los apóstoles para obtener el Espíritu Santo con la imposición de las manos (Hechos 8,18-23). La predicación de Pedro en la casa del capitán romano Cornelio, trae como resultado el bautismo y la aceptación del mensaje de Dios de una familia no judía (Hechos 10,44-48). Este hecho generó en algunos creyentes de Jerusalén grandes dudas (lee Hechos 11,1-3); pero ante la explicación  de Pedro de sus actos, "todos se callaron y alabaron a Dios" (Hechos 11,18). Además cuando el rey Herodes lo manda a prisión, se eleva en toda la Iglesia una oración por él (Hechos 12,5), lo que provoca la intervención milagrosa de un ángel del Señor que lo saca de la cárcel (Hechos 6-10). En el incidente ocurrido en la iglesia de Antioquía sobre la cuestión de imponer la circuncisión a los cristianos procedentes del paganismo, Pablo le llama la atención a Pedro por tomar partido en este punto (Gálatas 2,11-14). Sin embargo, Pablo lo que le reprocha es su forma de actuar, pero no pone en tela de juicio su misión de jefe del colegio apostólico y de la Iglesia de Cristo. Incluso, es el mismo Pedro quien pone fin a la discusión  (Hechos 15, 6-11); lo que contó además con las  palabras  de  Santiago  a favor  suyo (Hechos13-14).  Por todo  esto,  Pedro aparece como el primer apóstol de los paganos (Hechos 15,7), y también de los judíos (Gálatas 2,7-8).

62. ¿Porque la Iglesia Católica dice que el Papa es Infalible?
Porque Cristo al darle la misión de confirmar la fe de toda la Iglesia, le promete, interceder por él, para que su fe no desfallezca, por eso el Papa es infalible en los asuntos de fe, porque cuenta con la ayuda especial de Dios, para cumplir su magisterio de interpretar y difundir las Escritura a la luz del Espíritu Santo y guiarnos por camino seguro: «¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha  solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» (Lucas 22,31-32). Como vemos entre los apóstoles solo a Pedro se le da el poder y la misión de confirmar en la fe a los creyentes en Cristo, y por eso Cristo ruega por él, para que no equivoque nunca en los asuntos referentes a la fe. "El Romano Pontífice, Cabeza del Colegio episcopal, goza de esta infalibilidad en virtud de su ministerio cuando, como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles que confirma en la fe a sus hermanos, proclama por un acto definitivo la doctrina en cuestiones de fe y moral... La infalibilidad prometida a la Iglesia reside también en el Cuerpo episcopal cuando ejerce el magisterio supremo con el sucesor de Pedro", sobre todo en un Concilio ecuménico (LG 25; cf. Vaticano I: DS 3074). Cuando la Iglesia propone por medio de su Magisterio supremo que algo se debe aceptar "como revelado por Dios para ser creído" (DV 10) y como enseñanza de Cristo, "hay que aceptar sus definiciones con la obediencia de la fe" (LG 25). Esta infalibilidad abarca todo el depósito de la Revelación divina (cf. LG 25).
La asistencia divina es también concedida a los sucesores de los apóstoles, cuando enseñan en comunión con el sucesor de Pedro (y, de una manera particular, al obispo de Roma, Pastor de toda la Iglesia), aunque, sin llegar a una definición infalible y sin pronunciarse de una "manera definitiva", proponen, en el ejercicio del magisterio ordinario, una enseñanza que conduce a una mejor inteligencia de la Revelación en materia de fe y de costumbres. A esta enseñanza ordinaria, los fieles deben "adherirse...con espíritu de obediencia religiosa" (LG 25) que, aunque distinto del asentimiento de la fe, es una prolongación de él.
“Seguid todos al obispo como Jesucristo (sigue) a su Padre, y al presbiterio como a los apóstoles; en cuanto a los diáconos, respetadlos como a la ley de Dios. Que nadie haga al margen del obispo nada en lo que atañe a la Iglesia” (San Ignacio de Antioquía, Smyrn. 8,1).
Pedro y los demás Papas siguen siendo hombres, con defectos,  virtudes y con necesidad de la misericordia divina, porque a pesar de su investidura y misión están en un proceso de perfección al igual que todo cristiano, recurren frecuentemente al sacramento de la confesión ante otros sacerdotes,  pero cuando obran en Nombre de Cristo como Piedra de la Iglesia, para dirigirla son infalibles en los aspectos de Fe por la garantía de Cristo, que le encomienda confirmar la fe de sus hermanos y  por eso el Primer Papa empieza una de sus cartas de esta forma: "Simeón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo les ha cabido en suerte una fe tan preciosa como la nuestra” (II Pedro 1,1).

63. ¿Para que necesitamos de la acción Pastoral del Papa?
Para mantener la tan anhelada unidad  del Pueblo de Dios (Juan 17,11-21), con la necesaria armonía entre creyentes (Rom 12,16),  en torno a la sana doctrina del Señor, para garantizar la correcta interpretación de su Palabra (II Pedro 1,20-21), para que todos tengamos un mismo sentir (II Cor 13,11) y los mismos criterios (I Cor 1,10) es una prioridad para todos, su trabajo pastoral, para que confirme nuestra fe (cf Lucas 22,31-32), para el mejor seguimiento del Evangelio, porque El Papa confirma las verdades reveladas en la Biblia, y su apropiada  interpretación, porque: "Así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad  de lenguas" (I Corintios 12,28). Es necesario el Magisterio de la Iglesia, que ejercen  los Obispos (entre ellos El Papa y los Cardenales), para que tengamos la seguridad y garantía de las interpretación de la Biblia, de lo contrario no sabríamos cual interpretación fuese la correcta y se introducirían cambios y errores que darían lugar a divisiones, eso precisamente es lo que pasa en las sectas que cada ves se dividen más, y van surgiendo nuevas denominaciones, que se contradicen entre sí, en muchos puntos importantes, porque cada uno de sus líderes, van dando nuevos sentidos distintos a la Palabra de Dios, introduciendo cambios erróneos, tanto a la doctrina, como a la practica de la fe.